• Francesc a OMP


    Discurs a l’Assamblea OMP
  • Octubre 2019: Un mes missioner


    El Papa proposa celebrar un mes dedicat a la Missió en el centenari de Maximun Illud
  • Discurs del Cardenal Filoni a OMP


    "L’Evangeli mai està anunciat per complert. La missió és al cor de la fe"
  • Guia Compartir la Missió


    Propostes de Voluntariat Missioner i #VeranoMisión per a joves

divendres, 15 de setembre de 2017

Reflexión de un misionero palentino desde Tailandia

Ángel Becerril desde Tailandia: “Me toca ser simplemente rocío”

En la publicación “Iglesia en Palencia”, de la diócesis del mismo nombre, se recoge una hermosa reflexión del misionero diocesano en Tailandia Ángel Becerril. Misionero del IEME, que ha sido misionero en Zimbabue, antes de serlo en este país asiático:
“Me inspiró el monje budista que instruía a sus novicios después de regresar de su ruta mañanera de mendicante por las calles del pueblo. Lo que él enseñaba a sus muchachos lo aplico yo a los tres misioneros distintos.
¿Quiénes son esos tres misioneros distintos?
El primero es el misionero que yo quiero ser. Nació cuando yo soñaba en imitar aquel Padre Blanco de barba cana que, hace sesenta años, recorría los seminarios sembrando ilusiones en el corazón de los jóvenes seminaristas.
Más tarde, ya en África, junto con otros visionarios del mundo de los sueños, se fueron sembrando las semillas de un misionero fantástico por los caminos y las aldeas de Zimbabwe.
Aún está a mi lado ese misionero que quiero ser pero que no acaba de tomar carne y hueso en la realidad. No desdeño ni desprecio a este primer misionero. Me hace bien su compañía. Le invito a caminar conmigo allí donde me llevan las tareas de la rutina de estos pueblos en el corazón de Asia. Pero constato que ese hermano mío y yo no nos identificamos.
El segundo misionero es aquel que otros creen que yo soy. Cuando leo revistas, libros o comentarios provenientes de España o de otros mundos distantes me doy cuenta de que todos tienen un gran aprecio al misionero de lejanas tierras, a quien levantan sobre un pedestal muy elevado. El santo cuanto más lejano más milagroso. En cambio, en su propia tierra el profeta no hace milagros.
La compañía de este segundo misionero me distrae; me hace perder esa ‘atención’ que los orientales exigen para toda actividad y para la vida del espíritu.
Ese segundo misionero se reviste a veces de otros disfraces: por ejemplo, lo que otros esperan o se imaginan que yo hago. La palabrita ‘proyectos’ no puede faltar nunca cuando uno habla de misiones o dialoga con un misionero. Ese segundo misionero en la mente y en los labios de los otros es el misionero de los proyectos.
En un mundo moderno de ofertas y demandas, ese segundo misionero se presenta a mi puerta ‘demandando’ proyectos. Tengo que confesar que no pocas veces he tenido que forcejear con dicho visitante para no someterme a sus exigencias.
Y el tercer misionero es el que yo soy. Mi confesor os podría describir este tercer misionero pero suerte para mí que no le es permitido hacerlo. En mi anterior parroquia vivió una familia con dos hijas. A la primera le dieron el nombre de Rocío (en tailandés Namkhan) y cuando vino la segunda la llamaron Lluvia (Namfon).

En contraste con el orden en que vinieron las dos hijas de esta familia, en mi vida de misionero primero llegó la etapa de la lluvia con abundantes actividades misioneras en África donde se ve nacer y crecer a las comunidades como las plantas del huerto al contacto con el agua que desciende del cielo. En muchas partes de África la vida cristiana corre abundantemente como agua que llena ríos y pantanos. Esa lluvia que desciende sobre la montaña y riega los campos está empezando a producir ya frutos maduros en aquel continente: Una Iglesia joven pero dinámica.



Mi segunda etapa de misionero por estas tierras de Tailandia es la del ‘rocío’. Quizá sea esta la palabra que puede describir al misionero que ahora soy: rocío. Tenemos misioneros de la palabra, misioneros itinerantes, liberadores, misioneros de los areópagos modernos de los medios de comunicación, los sembradores y ejecutores de proyectos, etc. A mí me toca ahora ser simplemente rocío. ‘Seré como rocío para Israel; él florecerá como el lirio y hundirá sus raíces como el Líbano’ (Oseas 14,6). En aquellas tierras desérticas del Medio Oriente una gota de rocío tiene tanto valor como un pantano repleto de agua. La flor languidece cuando le afecta el sol tropical, el bochorno de las tentaciones o persecuciones, la sequía de unos cielos adornados por nubes estériles.
Cada mañana me hago esta pregunta: ¿Cómo puedo ser yo hoy rocío para las personas en mi entorno?
Veo languidecer las ilusiones de muchos jóvenes que llevados por los vientos de esta sociedad de cambios repentinos caen en la cuneta con su educación truncada y son lanzados a un mercado laboral inestable y opresor. Jóvenes parejas fracasadas y frustradas. Ancianos en soledad a quienes la nueva sociedad ya no acompaña como era la tradición de los antiguos. La flor que languidece rebrota con el rocío, se refresca, cobra vida y belleza. Ahí tengo yo una tarea que cumplir: ser rocío que reconforta.
El rocío no es como los ciclones que azotan con tanta frecuencia a países como a nuestro vecino de Filipinas. Su llegada no es repentina ni acompañada de truenos, no quebranta la hoja con su peso, se deja transformar en vapor invisible con el calor del día... pero se deposita nuevamente sobre las mismas hojas todas las mañanas. Sin ruido se hace presente cada día desde antes de la aurora.
Y cuando yo mismo experimento que mi flor se marchita y languidece acudo antes de que salga el sol a Quien es el verdadero rocío que me puede transformar en lirio para el jardín de este mundo; ‘como el lirio entre los cardos’, que recitaba el poeta del Cantar de los Cantares”.
OMPRESS-TAILANDIA (14-07-17) 

divendres, 1 de setembre de 2017

Cuando recibes mucho más de lo que das....

#VeranoMisión, una experiencia que no deja indiferente 

El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) acoge a unos 850 inmigrantes, 50 de los cuales residen en el Centro San Antonio que la Iglesia tiene en Ceuta. Allí Magí y María, junto a otros jóvenes de diferentes lugares de España, han trabajado dando clases de lengua castellana, informática y dirigiendo talleres de manualidades a los jóvenes inmigrantes, por las mañanas, de lunes a viernes. Las tardes fueron destinadas al intercambio y la reflexión, desde el respeto a otras realidades religiosas y culturales, para que se tratara de «un encuentro con los cristianos de España, que les brindan generosidad y cariño», resalta el padre Rolando Ruiz, responsable del campo de verano organizado por los padres javerianos.

Aquí os presentamos una breve reflexión de lo que ha supuesto para cada uno de ellos esta experiencia de #VeranoMisión:

“... también llegó la felicidad, la alegría y la esperanza”
Durante las dos semanas que he pasado en Ceuta he conocido la otra cara del mundo en el que vivimos. Conocer a los inmigrantes, escuchar su historia, ver sus heridas físicas y emocionales, a toda la gente que dedica su vida a ayudarlos... Te crea sentimientos enfrentados. Al comienzo la rabia, la impotencia y la tristeza me invadían. No podía entender como en el siglo XXI hay gente que simplemente por su nacionalidad no puede escoger en qué país vivir, tener un visado, viajar... Gente cualificada, con estudios, cariñosa, que te da todo lo que tiene y todo lo que sabe. Pero pasados unos días, gracias a toda la gente con la que he compartido esta experiencia, también llegó la felicidad, la alegría y la esperanza. Ver personas que dedican su vida a los inmigrantes, conocer gente a Tetuan con proyectos magníficos por la integración de todos aquellos que cruzan la valla. 
También todos los voluntarios que han participado conmigo en este campo de trabajo y a mis “morenos”, que me los llevo al corazón. Gracias a todos ellos me llevo una nueva visión del mundo, un reencuentro con Dios, amigos que espero volver a ver muy pronto, y el recuerdo de una experiencia inolvidable que repetiría mil veces sin pensarlo. Gracias a los Misioneros Javerianos y a Maite, la directora del Centro San Antonio, por hacer posible este campo de trabajo y acogernos con todo vuestro amor. Hasta pronto, 
María Melero Cugat. Verano 2017.

“tranquilo, las heridas son sueños, ilusión y felicidad“
GRACIAS es la palabra que define la experiencia misionera que he vivido estas dos semanas en Ceuta.
GRACIAS amigos, hermanos, familia... hay muchas maneras de decir lo qué representáis para mí, lo qué me habéis hecho sentir durante estos 15 días, la lección de vida que me habéis dado y como me habéis hecho abrir los ojos y reflexionar sobre la injusticia humana que, desgraciadamente, existe a pocos kilómetros de casa nuestra.
GRACIAS por decirme “tranquilo, las heridas son sueños, ilusión y felicidad“.
GRACIAS por demostrarme que vivimos en un mundo de ignorancia, un mundo que no es consciente de las vidas que hay más allá, vidas rotas, vidas sin recursos pero vidas llenas, con ilusiones, con retos y con ganas de buscar una vida mejor.
GRACIAS por ser cómo sois, para hacerme sentir un privilegiado de poder escuchar vuestras historias y permitirme dejar mi granito de arena a vuestra aventura.

Gracias a los Misioneros Javerianos, en especial a Rolando Ruiz y a Ivanildo Cuaresma, por darme la oportunidad de vivir la mejor y más plena experiencia de mi vida, a Maite, directora del centro San Antonio ceutí y a su marido Salva, a todos los integrantes del grupo de misioneros que formamos este segundo campo de trabajo ceutí 2017, y a mis chicos, a mis “morenos”: siempre os estaré agradecido y ya sois parte de mí. Cómo dijisteis en el momento de irnos: “nos vemos en la península“. Y para acabar, a María Melero: gracias para compartir esta experiencia conmigo, espero que no sea la última.
En Ceuta fui con tres objetivos a la cabeza: conocer, vivir y sentir una realidad desconocida para mí, superar un pequeña dificultad personal y, sobre todo, reencontrarme con mi Dios.
Gracias a Él pude cumplir los tres objetivos, pero un último apareció sin pensarlo ni predecirlo: el de hacer grande la familia. Ahora puedo decir que todos vosotros estaréis a mi corazón por siempre jamás, porque ya formáis parte de mi Familia. GRACIAS!!!
Magí Pallejà Padró. Verano 2017.
--------------------------------
VERSIÓ EN CATALÀ

“... també va arribar la felicitat, l’alegria i la esperança”
Durant les dues setmanes que he passat a Ceuta he conegut l’altra cara del món en el que vivim. Conèixer als immigrants, escoltar la seva història, veure les seves ferides físiques i emocionals, a tota la gent que dedica la seva vida a ajudar-los... Et crea sentiments enfrontats. Al començament la ràbia, la impotència i la tristesa m’envaïen. No podia entendre com al segle XXI hi ha gent que simplement per la seva nacionalitat no pot escollir a quin país viure, tenir un visat, viatjar... Gent qualificada, amb estudis, afectuosa, que et dona tot el que té i tot el que sap. Però al cap dels dies, gràcies a tota la gent amb la que he compartit aquesta experiència, també va arribar la felicitat, l’alegria i la esperança. Veure persones que dediquen la seva vida als immigrants, conèixer gent a Tetuan amb projectes magnífics per la integració de tots aquells que creuen la tanca. També tots els voluntaris que han participat amb mi en aquest camp de treball i als meus “morenos”, que me’ls emporto al cor. Gràcies a tots ells m’emporto una nova visió del món, un retrobament amb Déu, amics que espero tornar a veure molt aviat, i el record d’una experiència inoblidable que repetiria mil cops sense pensar-ho. Gràcies al Misioneros Javerianos y a Maite, la directora del Centro San Antonio, per fer possible aquest camp de treball i acollir-nos amb tot el vostre amor. Fins aviat,
Maria Melero Cugat. Estiu 2017.

“tranquil, les ferides són somnis, il·lusió i felicitat“
GRÀCIES és la paraula que defineix l’experiència missionera que he viscut aquestes dues setmanes a Ceuta.
GRÀCIES amics, germans, família... hi ha moltes maneres de dir el què representeu per a mi, el què m’heu fet sentir durant aquests 15 dies, la lliçó de vida que m’heu donat i com m’heu fet obrir els ulls i reflexionar sobre la injustícia humana que, malauradament, existeix a pocs kilòmetres de casa nostra.
GRÀCIES per dir-me “tranquil, les ferides són somnis, il·lusió i felicitat“.
GRÀCIES per demostrar-me que vivim en un món d’ignorància, un món que no és conscient de les vides que hi ha més enllà, vides trencades, vides sense recursos però vides plenes, amb il·lusions, amb reptes i amb ganes de buscar una vida millor.
GRÀCIES per ser com sou, per fer-me sentir un privilegiat de poder escoltar les vostres històries i permetre’m deixar el meu granet de sorra a la vostra aventura.
GRÀCIES als Misioneros Javerianos, en especial al Rolando Ruiz i a l’Ivanildo Quaresma, per donar-me l’oportunitat de viure la millor i més plena experiència de la meva vida, a la Maite, directora del centre San Antonio de Ceuta i al seu marit Salva, a tots els integrants del grup de missioners que vam formar aquest segon camp de treball de Ceuta 2017, i als meus nois, als meus “morenos”: sempre us estaré agraït i ja sou part de mi. Com vau dir a l’hora de marxar: “nos vemos en la península“. I per acabar, a la María Melero: gràcies per compartir aquesta  experiència amb mi, espero que no sigui la última.
A Ceuta vaig anar amb tres objectius al cap: conèixer, viure i sentir una realitat desconeguda per a mi, superar un petita dificultat personal i, sobretot, retrobar-me amb el meu Déu.
Gràcies a Ell vaig poder complir els tres objectius, però un últim va aparèixer sense pensar-ho ni preveure-ho: el de fer gran la família. Ara puc dir que tots vosaltres estareu al meu cor per sempre, perquè ja formeu part de la meva Família. GRÀCIES!!!
Magí Pallejà Padró. Estiu 2017.






dilluns, 21 d’agost de 2017

"Gracias!" desde Yurimaguas

La misionera Maria Lluïssa Maduell nos envía noticias desde Perú.

El pasado 28 de mayo celebramos un concierto solidario en favor de la misionera reusenca en la parroquia de San Juan de Reus. Una vez enviado el dinero recaudado, la Hmna. Maria Lluïssa nos envía el siguiente escrito de agradecimiento.
"Queridos amigos que a través de la Diócesis de Tarragona, nos han apoyado con dos mil cien Euros. ¡Gracias!
Las ayudas en esta parte del mundo…. ¡son tan bien venidas!
Les había comentado de tantas necesidades que surgen día a día. Y esta vez, con lo que han enviado, hemos priorizado SERVICIO DE AGUA para una escuela de Primaria y apoyo a una familia abandonada por el papá y cuya mamá es muda de nacimiento.
La escuela priorizada está en San Gabriel de Varadero. Una escuela que alberga a más de doscientos niños. Y con apoyo del Estado para mejora de infraestructura, pudo construir baños (hasta ahora no habían baños en la escuela; pero el 2016 se construyeron).
El detalle fue que el Estado dio una cantidad de dinero insuficiente. Teníamos que optar: o hacer solo dos bañitos o tres, lo cual era inadecuado para una escuela tan grandecita, o hacíamos los baños y … ver cómo podíamos hacer para el agua.
Los padres de familia prefirieron hacer la estructura completa de baños y decían que aunque fuera ellos pondrían agua cada día (lo cual es fuerte porque el río está como a veinte minutos y acarrear para baños….).
Se hizo la infraestructura. Y veíamos lo necesario que era tener tanques de agua para llenar cuando lloviera y eso abastecería (ya saben que lluvia no suele faltar, gracias a Dios, en la selva).
Total que…. Llegó su ayuda. Y claro, hemos querido priorizar esta necesidad. Y ahí están los tanques…. ¡GRACIAS. MIL GRACIAS!
Son dos tanques, comunicantes. Abastecen muy bien….

Y luego, sobraban unos euros, lo que hicimos fue pagar las matrículas de los niños de Tona (así se llama esa mamá muda). Y les compramos uniformes, ropita, alimentos para unos meses, leche para las pequeñas….

Tona con Liliana, de once meses. Lita Consuelo, de cuatro años y Segundo Richard de 8 años. Los dos mayorcitos ya están siguiendo sus clases en nivel inicial la niña y nivel primario, el chico. Y la pequeña está siendo atendida con leche y vitaminas. No sé si alcanzan a ver, pero los niños están muy paliditos, acusan desnutrición. Pero… ¡ya se van a mejorar con ese apoyo de ustedes!
Gracias de verdad.
Un abrazo y gracias, de verdad"

divendres, 21 de juliol de 2017

"Cuando lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis" Mt.25, 38; 40

Proyecto de atención médica a indigentes en la congoleña Kinshasa, donde misiona la reusense Maria Isabel Correig

La misionera laica reusense Maria Isabel Correig Blanchart lleva cuarenta años en la República Democrática del Congo y su experiencia constituye el paradigma del espíritu evangélico.
Concretamente en Kinshasa la asociación Ekolo ya Bondeko (EyB) (Pueblo de la fraternidad), que tiene como finalidad la evangelización, con la mirada y comportamiento fraterno hacia la persona, es donde Maria Isabel Correig desarrolla su labor misionera.
Ahora, Ekolo ya Bondeko presenta un proyecto para ayudar a los enfermos indigentes del Hospital Mama-Yemo de Kinshasa y dar soporte, a la atención médica de pacientes, también indigentes, del Hospital General de Kinshasa Referència  (HGRK). Este último hospital es el único, de entre la decena de la ciudad, que dispone de servicio de alojamiento para indigentes enfermos. Este servicio está organizado por la Congregación Misionera de las Hermanas de la Inmaculada Concepción de María, que no recibe subvención alguna por parte del estado ni del ayuntamiento; funciona básicamente con donaciones de personas de buena voluntad.
El objetivo del proyecto que se presenta es proporcionar más posibilidades de curación a los pacientes indigentes hospitalizados en este servicio, y por ello Ekolo ya Bondeko ha empezado a recabar recursos financieros que permitan garantizar una mejor atención  médica, todo un año.

Un proyecto de 10.400 euros

Esta ayuda se concreta en un objetivo general que es el de contribuir económicamente en la atención de 65 indigentes enfermos en el Hospital General de Kinshasa. Luego están los objetivos específicos: sufragar el gasto médico (procedimientos médicos, de laboratorio, radiología y cirugía) de los hospitalizados. Proporcionar productos farmacéuticos a estos mismos pacientes. El presupuesto total de este programa de ayuda sanitaria ascienda a 10.400 euros.
El deterioro de las condiciones de vida en la ciudad hace aflorar el fenómeno de las personas marginadas. El estado no tiene un servicio social equipado y las pocas ONG caritativas de la ciudad están completamente desbordadas. De esta manera se ha hecho habitual ver a familias enteras en el proceso de la mendicidad, niños de la calle, enfermos tendidos por el suelo, y jóvenes que atacan con machetes en pleno día.
Otra de las consecuencias del empobrecimiento de la población es el número, cada vez más elevado, de pacientes que no pueden acceder a la atención médica adecuada. El uso de la medicina tradicional o largas horas de plegaria pidiendo la curación  de las personas se han convertido en una escena habitual hasta que aparecen problemas de salud. En este momento los enfermos son abandonados a su propia suerte, ya sea en la calle o en un hospital, ante una posible emergencia.

Los miembros de EyB hacen regularmente la itinerante para salir al encuentro con estas personas que se hallan totalmente abandonadas. Por otro lado un equipo de la asociación visita regularmente a los pacientes ingresados para reconfortarles y hacerles salir de su aislamiento y favorecer el retorno a la vida social, si la persona supera con éxito la enfermedad.




Las personas interesadas de colaborar en esta iniciativa solidaria pueden dirigirse a la Delegació Diocesana de Missions de Tarragona. Teléfono 977 233412 Ext. 235 y a través de missions@arqtgn.cat.

Diari de Tarragona, firmado por Joan Boronat, sabado 15 de julio de 2017